Los barcos vikingos: Drakkar, Snekkar y Knarr

Llamamos barcos vikingos a aquellas embarcaciones con formas alargadas y estrechas, las cuales usaban los vikingos como barcos de guerra o barcos mercantes. Los dos principales tipos de barcos vikingos son los Drakkar y los Knarr.

Drakkar y Snekkar los barcos vikingos de guerra

Según la historia y la información que tenemos a día de hoy, se sabe que los barcos vikingos de guerra solían destacar por ser extremadamente largos. Como se pudo comprobar en la réplica del barco vikingo de Gokstad, el aforo máximo calculado es de hasta 70 personas, aunque en la ruta de dicho barco de Bergen a Nueva York, este contaba con 12 pasajeros.

Barcos vikingos

Existían varios barcos vikingos aún más grandes, como los busses (Ormen Lange, Tore Hund o Harald Hardrake), del que eran necesarios 2 personas para poder movilizar uno de sus remos. Estos barcos podrían llegar a alcanzar velocidades máximas de hasta 13 y 14 nudos.

Estas grandes embarcaciones vikingas fueron construidas tanto de remo como de vela, y a pesar de su tamaño, no siempre completaban más del 70-80% del aforo máximo del barco, ya que así podrían moverse de forma más ágil dentro del barco. Estos barcos de guerra solían tener forma de dragón y de serpiente, enfatizando estos diseños tanto en la parte delantera como trasera del barco, los cuales contaban con la forma de la cabeza de un dragón o de una serpiente. Unos auténticos monstruos de mar dispuestos a dominar el Atlántico Norte.

Los Snekkar, fueron unos barcos más ligeros, ágiles y menos pesados que los Drakkar, con la intención de poder moverse más ágilmente tanto en el mar, en los ríos, o incluso si hubiese que trasportarlo por tierra hasta algún puerto o costa donde introducirlo en el agua.

Knarr los barcos vikingos mercantes

A diferencia de los barcos mencionados anteriormente, estos están diseñados para transportar mercancías. Los vikingos vivían principalmente del transporte de mercancías, por lo que estos barcos era su herramienta de trabajo principal.

La capacidad de almacenamiento de estos barcos era de más de 20 toneladas de mercancía, ya que eran unos barcos fuertes y grandes, cuya longitud abarcaba más de 15 metros. Estos barcos contaban con más de 25 remos y aproximadamente unos 30 pasajeros.

Como se construyeron los barcos vikingos

La construcción de este tipo de barcos fue evolucionando ligeramente y optando por distintos materiales a lo largo de su historia. En las primeras construcciones de barcos vikingos se usaba madera de roble, hasta que esta escaseó, y no quedó más remedio que utilizar madera de pino y en ocasiones madera de fresno.

Construcción de un barco vikingo

Para conseguir los tablones de madera de los troncos, usaban “riving“, puesto que cortar los troncos con una sierra o herramientas similares, harían que el tablero se pudiese partir durante el proceso de construcción del barco. De esta forma, los tablones eran mucho más flexibles.

Por lo que podemos averiguar gracias a la arqueología, desde Islandia los vikingos también se dedicaban a la importación de estas maderas desde la península escandinava.

Características de los barcos vikingos

Estas embarcaciones de los vikingos cuentan con unas características muy comunes y llamativas, que han estado muy presentes en la historia vikinga.

  • Contaban aproximadamente con 30 tripulantes por barco.
  • Las decoraciones de dichos barcos hacían referencia dragones y serpientes.
  • Los materiales utilizados para su construcción fueron madera de roble, pino y fresno.
  • Casi todos los barcos vikingos tienen entre 26 y 46 remos.

Como podemos ver, estas características de los barcos vikingos han estado siempre presentes en la literatura, ilustraciones, historias y hasta en el cine, mostrando su increíble aspecto agresivo y su decoración al más puro estilo vikingo para navegar con dos fines, transportar mercancías, o sembrar el terror con sus barcos de guerra.